Y si la felicidad no llega, tal vez sea hora de buscarla. Sí, ya es hora de que Caperucita se coma al lobo, de que el sapo se convierta en príncipe, de que Cenicienta encuentre su zapato, de que Blancanieves rechace la manzana, de que Alicia espabile y no siga al conejo blanco, de que el burrito Igor se cosa una cola nueva, de que Wendy continúe su vida sin Peter Pan, de que Aurora se despierte y busque al príncipe, de dejar la selva con sus astutos zorros y serpientes, de volar tan alto como Dumbo , de que el genio de la lámpara quede libre, de dejar atrás los cuentos, y de que tú y yo estemos juntos.

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