Gritos de socorro nunca pronunciados. Dolor. Desesperación. Más dolor. Un nudo en la garganta que cada vez se hace más grande y aprieta más. Lágrimas que tienen miedo de salir y cada vez se esconden más adentro. Un corazón cada vez más inundado de desilusiones. Miedo. Mucho miedo. Oscuridad. No hay salida fácil, solo una que te empuja a gritos, discusiones, insultos, reparos, y daño. El mundo a tu alrededor se desmorona. Todo en ruinas, como Roma. Y tú, pequeña y perdida, en medio de todo, sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Tienes algo que decir? no te quedes con las ganas y escríbemelo.