Te echo de menos
aunque sé que tú a mí no.
Me escuecen los ojos de llorarte
y la cabeza de pensarte,
y joder, no sabes lo que dueles.
Nada va a volver a ser como antes.
Es lo más terrible de todo.
No más conversaciones hasta las tantas,
no más llamadas de madrugada,
no más 'estoy sorda' susurrando,
no más 'buenos días bonita' ni más 'buenas noches, quiero oírte antes de dormir',
no más fotos haciendo el gilipollas,
ni más secretos confesados,
no más historias por contar, ni más historias por crear juntas.
Porque no te perdí,
ni me perdiste,
más bien acabamos perdiéndonos las dos.
Dejándonos llevar,
yo por la ignorancia
y tú por los demás.
Demasiada distancia
como para permitir que el tiempo
también deje su huella.
Que dejaría de ser cómo soy por ti,
que yo solo soy yo si estás conmigo.
Cansada de arrastrarme
y de pedirte disculpas,
de verdad que lo siento,
pero ya ni un millón de lágrimas te traerían de vuelta,
y lo sé porque las lloré.
Como iba diciendo,
te echo de menos, A.
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