Y de repente te das cuenta: ya no eres (no sois) nada.
Y la mera idea te desarma, te atormenta, te consume, te desgarra.
Nada.
Resuena en tu cabeza.
'Nada. No somos nada.'
Tiemblas.
Y las lágrimas resbalan lentamente por tu cara.
Una nueva oportunidad acabada.
Nada, joder, nada.
Nada.
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