Hoy es uno de esos días en los que me doy cuenta de que no puedo vivir sin ti. Te echo de menos, A, como nunca he echado de menos a nadie. Las lágrimas amenazan con salir otra vez, porque esto son solo cartas suicidas que algún día caerán en el olvido lejos de ti. Tú nunca sabrás todo lo que te necesito, ni lo desbocada que está mi vida ahora que no estás cerca. Te quiero. Y lo digo porque sé que es lo que siento. Puedes creerme, o no hacerlo, pero no dudes del valor de unas palabras escritas, aunque estén mojadas de dolor.
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